domingo, 10 de agosto de 2025

TERAPIAS Y ACTIVIDADES (Psicología Lugo)


¡Bienvenido/a al despacho de psicología! 


* TERAPIA PSICOLÓGICA

Las sesiones de psicoterapia son un espacio seguro en el que hablar con libertad y en profundidad de cualquier experiencia, emoción, pensamiento, recuerdo... que la persona necesite compartir.  Cada sesión es un tiempo y lugar especialmente preparado para que pueda conectar consigo misma y pueda ir sintiendo e integrando experiencias y emociones que se han vivido en soledad o que permanecen encerradas u ocultas: el dolor, los verdaderos sueños, las ilusiones, los conflictos internos, la tristeza, la ira, el vacío, la culpa... Con el transcurso del proceso la persona va a aumentar su autoconocimiento y su conexión con su verdadero Yo, sanando las emociones y pensamientos negativos que la trajeron a terapia. La psicoterapia es un proceso estructurado, en el que, aparte de la importancia de la expresión de emociones y pensamientos, se trabaja activamente buscando  lograr los objetivos terapéuticos. Se emplea con muy buen resultado en problemas como trastornos del estado de ánimo, problemas de conducta, baja autoestima, insatisfacción o malestar vital, exceso de autocríticas o preocupaciones constantes, dificultades de relación con otras personas... Una de las modalidades de trabajo que empleo integrada en la psicoterapia para trabajar e integrar traumas, es el Brainspotting.  Las sesiones de psicoterapia pueden ser presenciales u online.

* HIPNOSIS 

La hipnosis es una valiosa técnica terapéutica que se emplea dentro de un proceso de psicoterapia, como parte de él. Estar en hipnosis significa entrar a un estado agradable de gran concentración interna. Una vez en este estado, la persona está conectada con su mente subconsciente, y se focaliza naturalmente la atención en sus propias sensaciones, imágenes y emociones, al margen de los estímulos externos y también de los límites propios de la mente racional. Durante la hipnosis, al contrario de lo que se pueda pensar, la persona mantiene en todo momento pleno control y es siempre dueña de sí misma, más incluso que durante la vigilia, como comprobará en cuanto experimente la hipnosis. Una vez inducido este estado de atención interna, se va a ir trabajando en cada sesión el objetivo que trae la persona a terapia, mediante el uso de la técnica más adecuada para cada caso y situación: sugestiones (directas o indirectas), terapia de partes (estados del YO) para resolver conflictos inconscientes, reestructuración de esquemas mentales, regresiones de edad, encuentros con el niño/a interior, contacto con las emociones a traves de símbolos o síntomas corporales...  Esta técnica resulta efectiva en problemas como fobias, traumas, autoestima, manejo de la ansiedad, control del dolor, fortalecimiento de hábitos, resolución de conflictos internos, cambio de esquemas mentales... Asimismo se puede utilizar para incrementar los recursos y habilidades positivas ya presentes, profundizar en el propio mundo interior, o incorporar mecanismos de autocontrol y de superación personal. Es necesario, como en todo proceso, ser constante y comprometerse en el trabajo, y así se van produciendo sesión tras sesión cambios y mejoras cada vez más apreciables, y que serán permanentes en la persona.

* INTROSPECCIÓN GUIADA REPARADORA



La hipnosis clínica reparadora o introspección guiada es una técnica que se emplea dentro de un proceso de psicoterapia y como parte de él.  La manera más sencilla de explicarla es así: se trata de entrar en un estado de relajación mental y de conexión con uno mismo, para a partir de ahí buscar el origen temporal de un trastorno psicosomático, emocional, conductual o psicológico. Mi trabajo es conducir a la persona a ese estado, y después guiarla y acompañarla a través de sus recuerdos, sensaciones ,mensajes... que van surgiendo de manera fluida, hasta llegar a comprender y solucionar el problema. Consta de una variedad de técnicas o procedimientos que inducen a la persona a conectar con aquellas experiencias que no fueron comprendidas o asimiladas en el momento en que estaban sucediendo, y que influyen en su vida actual de forma negativa. La regresión significa sumergirse en un viaje al interior de uno mismo/a, pero en lugar de tratar de conectar con las emociones o los recuerdos en soledad y en estado de vigilia (algo que suele asustarnos, nos genera mucha culpa, nos provoca rechazo o nos resulta confuso...), en estas experiencias se hace en un estado potente de concentración interna y además en compañía de una terapeuta profesional. De esta manera, la persona recibe comprensión, guía y un apoyo seguro durante todo el camino, realizándose toda la experiencia a su propio ritmo y de la forma que lo necesite, pero a la vez buscando siempre avanzar e ir más allá de lo evidente, hacia lo profundo del ser. Con este tipo de introspección se intenta que, sesión tras sesión, el paciente resuelva y finalmente integre sus experiencias pasadas. Podrá contactar en un entorno seguro y en compañía terapéutica con aquellas situaciones que le causaron mucho dolor, confusión, temor o resentimiento, y encuentre una forma sana de resolverlas. Además se consigue la liberación de emociones contenidas y guardadas desde tiempo atrás, emociones que influyen muchas veces de forma intensa en la vida presente. 

* PSICOLOGÍA EDUCATIVA Y FAMILIAR

En ocasiones sucede que un niño/a no ha adquirido algunos conocimientos o destrezas para poder sentirse cómodo y seguro en su mundo escolar, familiar o social. O puede padecer algún miedo, trauma o emoción que le desborde y no sepa cómo manejar. En ese caso es beneficioso enseñarle aquello que no ha sido bien aprendido, ayudarle a desarrollar alguna nueva habilidad, o trabajar con sus miedos y emociones. Se trabaja mediante intervenciones adaptadas a los niños/as: dibujo, terapia con cuentos, juego terapéutico, visualizaciones imaginativas, relajaciones guiadas... Se trata de que finalmente el niño sea capaz de conseguir una buena autonomía en todos los niveles: física, en el control de miedos, en sus destrezas conductuales, en la alimentación, control de esfínteres, en la escuela... Otras veces, los problemas en las familias nacen porque los padres no saben qué hacer con determinadas situaciones o conflictos de sus hijos/as, como manejar desde la calma sus emociones y miedos, como comunicarse con ellos/as con respeto, como hacer que cumplan las normas... En este caso se suele intervenir enseñando a los padres nuevos modelos de conducta, mejorando el estilo educativo que utilizan, o ayudándoles a desarrollar estrategias para manejar los problemas y superarlos definitivamente. 

* RELAJACIÓN Y MEDITACIÓN (Adultos e infantil)

En el gabinete podrás aprender a dominar diferentes técnicas de relajación, autohipnosis o meditación para realizarlas en tu vida diaria. También puedes optar por realizar sesiones puntuales de relajación o meditación cuando lo necesites. Incorpora estas prácticas a tu día a día y disfruta de una vida más llena de equilibrio, tranquilidad y salud. Algunos de los beneficios demostrados de practicar regularmente la relajación  y/o la meditación son:  disminuye la presión arterial y el ritmo cardiaco; regula el ritmo respiratorio; se regula la respiración (lo que aporta mayor nivel de oxígeno al cerebro y a las células); disminuye la tensión muscular; se reducen los niveles de secreción de adrenalina y noradrenalina; se reducen los niveles de colesterol y grasas en sangre; aumenta el nivel de producción de leucocitos (lo que refuerza el sistema inmunológico y aumenta la capacidad de recuperación y prevención de enfermedades); desarrolla un estado de descanso y sueño nocturno a un nivel más profundo; aumenta las frecuencias diarias cerebrales Alfa (asociadas a la relajación y bienestar)... También hay sesiones de meditación o relajación guiada para niños y niñas. Los beneficios son muchos y se ven desde las primeras sesiones, como disminuir su ansiedad, mejorar los casos de hiperactividad, aprender a enfrentarse a emociones que no saben afrontar, mejorar la concentración en sus actividades diarias, mejorar la creatividad... 
Marta Rodríguez Álvarez
Psicóloga Colegiada 4619
(Rúa Círculo das Artes, 18, Entlo. B. Lugo.)
Tlf. 633 421 884
marta25@gmail.com

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Regresiones a la infancia para sanar heridas y traumas del pasado

¿Qué es una regresión a la infancia?

La regresión a la infancia es una técnica empleada durante un tratamiento psicológico, mediante la que se busca un trauma, un patrón de comportamiento o el origen de algún problema que esté en la mente no consciente de la persona, para conseguir superar ciertos conflictos que nos estén impidiendo desarrollarnos a nivel personal, emocional, amoroso o laboral. Se trata de ir a buscar el origen pasado de los problemas o conflictos presentes. Muchas veces existe un trauma, una situación de injusticia, o un patrón de cuidado paterno o materno que causa en el niño/a una tendencia a determinadas conductas, un dolor, una culpa o un problema de inseguridad o de autoestima que se mantiene en el tiempo. En ocasiones la persona es más o menos consciente de cual puede ser el origen, pero desconoce como solucionarlo o cambiar sus emociones o conductas, y en otros casos puede desconocer por completo la causa de ello. En ambas ocasiones, las regresiones a la infancia suelen ser una buena opción terapéutica. 

¿Cómo se realiza?

El proceso es sencillo: se trata de entrar en un estado de relajación mental y/o de conexión con uno mismo (por ejemplo mediante relajaciones, brainspotting o un ligero trance hipnótico) para, a partir de ahí, buscar el origen temporal de un trastorno psicosomático, emocional, conductual o psicológico. Mi trabajo es conducir a la persona a ese estado, y después guiarla y acompañarla a través de sus recuerdos, sensaciones, mensajes... que van surgiendo de manera fluida, hasta llegar a comprender y a solucionar el problema. En función de las necesidades y objetivos de la persona, se puede contactar con el niño/a interior para ayudarle a sanar, en otras ocasiones se van liberando recuerdos y emociones bloqueadas, otras veces se emplea la terapia del perdón para cerrar viejas heridas, se sanan sentimientos de culpa, se da amor y protección a la parte niña o a esa energía que tiene esa carencia... En cada sesión se van resolviendo distintos bloqueos o conflictos para ir solucionando el problema que trae a la persona a terapia.

¿Hay que sufrir de nuevo al conectar con los recuerdos durante las regresiones a la infancia?

No, no es necesario para sanar. Es posible que haya algún breve momento de emoción o dolor, que dura poco tiempo y va seguido de un gran alivio, que además suele ser muy duradero.  Pero por lo general no se permite, ni es necesario, que la situación dolorosa haga sufrir a la persona. Se suele observar la escena o el recuerdo desde una posición como espectador/a, de contemplación sin apego ni implicación, de lo que está sucediendo, y así lo revivido puede verse sin dolor físico o emocional. Así, se permite a la mente de la persona reprocesarlo desde la paz y la seguridad de ese estado de conexión en la consulta de la terapeuta.

Cuando se realizan regresiones a la infancia, frecuentemente se empiezan a sacar capas para poder llegar al trauma o al origen del conflicto, y el inconsciente siempre tiende a proteger a la persona del dolor o el sufrimiento, lo cual impide (por fortuna y como medida de protección)  tener acceso de manera repentina y brusca a los eventos o asuntos que no estamos preparados aún para aceptar y comprender. Si el trauma es muy fuerte o es difícil de asumir para la persona, el inconsciente va a ir mostrando, poco a poco, estos eventos o recuerdos, para que lo pueda ir asimilando lentamente, al ritmo propio de cada una. Esto es necesario para que no exista una retraumatización ni el material salga de manera repentina y brusca, siendo así más complejo de asumir y procesar. El inconsciente trabaja al ritmo adecuado para la persona, sin prisa y sin pausa, y sabe cual es el momento adecuado para conocer y sanar lo que la persona necesite. Los/as terapeutas bien formados y con experiencia, saben que el proceso de descubrimiento y sanación se hace generalmente en una serie de sesiones, y que es gradual.

Una vez integrados estos recuerdos y experiencias, dejan de hacer daño y de afectar a la vida de la persona, ya que han encontrado su lugar y han sido comprendidos e incluidos en el esquema vital de la persona. A partir de ese momento, los viejos esquemas o guiones que estaban originados por las situaciones trabajadas dejan de funcionar porque ya no tienen una función necesaria, y dejan paso a nuevos patrones de conducta o sentimientos más saludables. En ese momento la persona suele describir una sensación de quitarse un peso de encima, sentirse más liberada, notar más seguridad y autoestima, y observa en el día a día que ciertos comportamientos que suponían un problema o causaban malestar dejan de suceder o bien disminuyen su intensidad y frecuencia. Las regresiones a la infancia están resultando ser una valiosa herramienta para sanar esas heridas del pasado que todos podemos todavía tener abiertas, ayudando a liberar pesadas cargas, a abandonar patrones mentales que nos lastran y a desarrollar las sensaciones de fortaleza, seguridad y libertad personal.


Marta Rodríguez Álvarez
Psicóloga Colegiada
C/Círculo de las Artes, 18, Entl. B. (Centro Alecés).
Tlf: 633 421 884
marta25@gmail.com




domingo, 29 de octubre de 2017

Elegir entre libertad y seguridad

El ser humano tiene una tendencia natural a querer sentirse seguro y protegido. Y también tiene una tendencia natural a desear sentirse libre y autónomo. Nuestros antepasados han creado sistemas para garantizar la seguridad y la protección, como la formación de grupos humanos (aldeas, ciudades, comunidades...) que convivan bajo una serie de normas y reglas, contribuyan unos a otros a cubrir las distintas necesidades del grupo y se defiendan de amenazas externas. Así una persona se suele sentir mucho más protegida dentro de un grupo. La familia también es un grupo que da protección y seguridad a cambio de adaptarse al rol que se asigna y de cumplir las normas internas, así como la sociedad, la cultura o la religión cumplen un papel semejante. Eso está bien... hasta que esas normas chocan con la otra necesidad natural de las personas: la libertad, creatividad personal y la auto realización. Un grupo ideal tendría un equilibrio entre ambas necesidades, dando protección a sus miembros y permitiendo a su vez un grado de desarrollo individual adecuado. Pero es difícil de conseguir un equilibrio semejante, y que además fuera satisfactorio para todos los miembros y pudiera cubrir a la perfección las necesidades individuales de cada uno. Un grupo demasiado despreocupado, anárquico o libre puede no proporcionar la seguridad que la persona necesita, así como uno muy cerrado y lleno de miedos y desconfianza hacia lo externo va a tender a ser demasiado estricto y cuadriculado con sus miembros, exigiendo un nivel muy elevado de adaptación y limitando hasta la asfixia la libertad personal de cada miembro. 

Y aquí nos encontramos con una antigua dicotomía en la historia del ser humano... ¿Libertad o Seguridad? ¿Es mejor ceder toda la seguridad en busca de la libertad total, o ceder toda la libertad a cambio de sentirse seguro y aceptado? Lo cierto es que no existe una respuesta estandarizada que sirva para todas las personas. Se trata de un camino individual, único. Depende entre otras cosas de la importancia que cada persona conceda a ambas necesidades, de lo cerrado o abierto que sea su sistema o grupo, de la capacidad de cambio que tengan la persona y el grupo, de los recursos y habilidades que posea la persona para adaptarse o para salirse de él... 

Lo que sí es seguro, es que tu alma te avisará cuando te alejes demasiado de aquello que necesitas. Cuando te falte la libertad, probablemente sentirás cosas como presión, tristeza o ahogo (mental, emocional e incluso puede que físico). Si te falta la seguridad puede que notes ansiedad, vértigo, miedos o bloqueos a muchos niveles. Si ambas están en equilibrio, la sensación tiende a ser de calma y seguridad, acompañada por ganas de realizarte, ilusión por hacer cosas y por moverte hacia tus sueños y deseos... Haz caso a tus intuiciones y encuentra tu equilibrio propio, aquel que mantenga ambas necesidades cubiertas y te permita ser una persona segura y sentirte protegida, pudiendo a la vez realizar tu autonomía y desarrollar tus potenciales. Una pista: casi siempre pensamos que solo existen dos formas de hacerlo y que hay que sacrificar una de las dos necesidades, y a ella renunciamos... Los propios gobiernos y estados, los partidos políticos, las religiones.... también suelen fomentar esta dicotomía ¿total seguridad sin libertad o plena libertad sin seguridad? Y muchas veces nos vamos a encontrar este tipo de elecciones en la vida.

El dinero y un buen trabajo dan seguridad física y son necesarios. Si tienes dinero y un empleo que te gusta, esta necesidad debería estar cubierta. Pero, por ejemplo, trabajar demasiado, con demasiada tensión mental, o en algo que detestas, puede quitarte tiempo, salud y energía para ser libre y más feliz. Si esto ocurre... ¿dejo el empleo o continúo en él? Una relación de pareja te puede dar la seguridad y protección, pero si ya no funciona y es fuente de ansiedad e insatisfacción, ¿la dejo y pierdo esa seguridad o continúo y sigo perdiendo la libertad que ahora ansío? 

Pero ¿realmente existen siempre tan solo dos formas de proceder? Muchas veces, existen muchas y variadas maneras de hacer las cosas. Lo importante es saber que hay maneras de conservar ambas necesidades y de cubrir las dos. En ocasiones, el trabajo personal lleva a encontrar en el interior lo que antes se buscaba fuera... por ejemplo, se deja de buscar la seguridad en una pareja, se encuentra la seguridad interior, y uno ya es libre de abandonar una relación que no funciona, cubriendo a la vez la necesidad de seguridad y la de libertad. Otras veces, la persona descubrirá que para sentirse libre no necesita irse a la India, sino que puede encontrar alguna forma de disfrutar de un sentimiento de libertad interior profundo y satisfactorio en el mismo salón de su casa... Otra persona puede descubrir cómo sentirse segura fuera del grupo que la oprimía, y puede decidir abandonarlo, poner distancia temporal con él, o permanecer dentro con una perspectiva diferente que le haga sentirse bien. Encontrar la solución a cada elección requiere algo de tiempo y trabajo de autodescubrimiento, claro. A veces hay que transformar las propias necesidades, o hay que ampliar los conceptos y perspectivas que teníamos de la situación o de nosotros mismos. Otras veces hay que tomar decisiones y actuar en consecuencia. En ocasiones habrá que soltar lo viejo y aventurarse en lo nuevo.

Hay muchas maneras, y cada persona encontrará las suyas, las que la hagan feliz en este momento vital,  por ella misma, si desea emprender la tarea. En cada crisis y en cada dificultad, puede haber siempre encerrada una oportunidad de crecimiento y de aprendizaje.



Marta Rodríguez Álvarez
Centro ALECÉS
Rúa Círculo das Artes, nº 18.
-Lugo-
Tlf. 633 421 884
marta25@gmail.com



miércoles, 19 de julio de 2017

Unos consejos para manejar y reducir la ansiedad

El ser humano, como ser vivo, se desenvuelve en constante interacción con el medio. El medio es fuente de oportunidades para la satisfacción de sus necesidades e intereses, y también puede serlo de riesgos y amenazas. El estrés como mecanismo de alerta es un sistema natural e inofensivo del organismo ante situaciones consideradas amenazantes. La función útil de la ansiedad es advertir y activar al organismo frente a situaciones de riesgo real, de forma que pueda activarse y salir con éxito de ellas. En este caso, llamamos a esa activación Estrés, cuando responde a un peligro o una alerta presente y que podemos percibir con los sentidos. La ansiedad, a diferencia del estrés, puede ser desencadenada tanto por estímulos externos, como por estímulos internos al sujeto, tales como pensamientos, sensaciones, imágenes...La ansiedad se convierte en problema cuando deja de responder a estímulos reales y perceptibles y responde a pensamientos irreales, probabilidades que no se han materializado o preocupaciones que la mente ha aprendido a generar de manera automática y que no responden a la realidad presente. El cuerpo y la mente responden exactamente igual ante una amenaza real y ante una imaginada, de ahí la importancia de aprender a controlar los pensamientos preocupantes y la imaginación frecuente de sucesos negativos. El cuerpo reaccionará en constante estado de alerta pero sin que haya un verdadero peligro, gastando energías y creando un desagradable estado de tensión constante que no causa ningún beneficio útil.

CONSEJOS Y PAUTAS PARA REDUCIR LA ANSIEDAD


1. Aprender, practicar e incorporar a la vida diaria técnicas sencillas de meditación, respiración o relajación, ayuda al cuerpo a reducir naturalmente los niveles de activación y la ansiedad, haciendo que la nos sintamos más relajados/as, reduciendo tensiones físicas y mentales y equilibrando la mente.


2. Mantener unos hábitos de vida saludables ayuda al cuerpo a estar sano, con menos molestias, menos toxinas y más energía, además de ayudar de manera directa a controlar y reducir la ansiedad. Aquí hay tres pautas básicas: dieta equilibrada y saludable (abundantes productos frescos y naturales, reducir alimentos procesados...), sueño reparador, y ejercicio (bailar, caminar, ir al gimnasio...). Otro hábito que te ayudará mucho es...reírte. La risa es un relajante natural, y además hace llegar al cerebro la señal de que todo está bien, por lo que calma los pensamientos ansiógenos. Ver películas o lecturas de humor, recordar cosas graciosas, quedar con gente divertida... te ayudará a sentirte mejor.


3. Aprender a darnos cuenta y a manejar los pensamientos y las preocupaciones que originan o mantienen la ansiedad. Para ello existen técnicas terapéuticas como la Parada de pensamientos, la Terapia Racional Emotiva, Reestructuración cognitiva... También puede hacerse por uno mismo, llevando un registro diario para aprender a reconocer y detener aquellos pensamientos e ideas que nos mantienen con ansiedad. En webs como ésta se pueden encontrar pautas e informaciones sobre cómo hacerlo: http://www.cop.es/colegiados/pv00520/terapiacognitiva11.pdf


4. Si tienes decisiones pendientes de tomar, adelante. Tomar decisiones y actuar es algo que reduce la ansiedad, ya que cuando la mente tiene algún asunto pendiente que te preocupa, se mantiene en un estado de alerta, ya que lo vive como algo irresuelto, algo que necesita ser cerrado para pasar a otros asuntos. La sola decisión firme de ponerte a resolver el dilema o asunto, ya va a tranquilizar y centrar tu mente. Después, cuando tengas ocasión y la información suficiente, decídete y actúa con lo que sea. 


5. Tomar el control sobre el diálogo mental es muy importante. No es lo mismo estar constantemente repitiéndote lo mal que van a salir las cosas, lo peligroso que es el mundo, todo lo que no has conseguido... que tener un diálogo mental tranquilizador, recordar las cosas positivas y los logros pasados, pensar más en positivo, centrarte en tus fortalezas y cualidades... Cada pensamiento causa una reacción emocional, y pensamientos preocupantes causan y avivan la ansiedad, mientras que pensamientos realistas, tranquilizadores... aumentan la sensación de calma, autocontrol y recuperan el equilibrio mental. Es importante igualmente reducir la autocrítica y la rigidez mental ("HAY QUE hacer aquello..." , "esto TIENE que ser así, o de lo contrario está mal...", "ya DEBERÍA haber conseguido eso y todavía no lo tengo"...), fuentes muy potentes y a menudo inadvertidas  de ansiedad y cargas mentales.


6. Si hay traumas pasados o asuntos sin superar que no has podido aún procesar mentalmente, y que sospechas que están en la base de la ansiedad, hay que abordarlos. Muchas veces la ansiedad responde a un estado mental que tuvimos que mantener en el pasado para sobrevivir o porque estábamos en un ambiente peligroso, hostil... y la mente sigue anclada en esa activación excesiva. Buscar una terapia o un proceso sanador que te ayude a cerrar heridas e integrar dolores del pasado va a ayudarte a eliminar esa ansiedad.


7. Compartir y hablar sobre tus problemas con amigos, familiares... o alguna persona en concreto de tu confianza y con la que te sientas escuchado/a y comprendido/a sin juicios, está demostrado que ayuda a calmar las emociones negativas y a integrar los sucesos que nos causan malestar. Apóyate en gente con quien te sientas bien, cuando lo necesites.


8. La actividad física es una fuente natural de regulación emocional y de la ansiedad, y los estudios indican que es más efectiva si se hace en la naturaleza, a ser posible: correr, andar largo rato, bailar, practicar algún arte marcial, el yoga... ayudan tanto a mantener a diario controlada la ansiedad, como a descargarla en momentos puntuales en los que la sientas muy activa.


9. Aprender a decir que no y a poner límites nos libera de la sobrecarga emocional de hacernos cargo de cosas que no nos corresponden, así como de estar siempre en tensión por querer caer bien y complacer a todo el mundo, todo el tiempo. También sube nuestra autoestima y nos hace capaces de aprender a gestionar nuestro tiempo y nuestra vida de manera saludable para nosotros mismos/as, sin sobrecargas, culpas ni imposiciones. A veces la ansiedad viene de no saber gestionar ésto, ya que nos deja desprotegidos y a merced de lo que los demás nos quieran exigir, dejando de lado nuestras necesidades propias, a lo que el cuerpo responde con tensión y malestar.

10. Centrarse en el momento presente, (mindfulness) es un recurso muy potente para aquietar la mente y bajar la activación. La mente tiende a saltar de un pensamiento a otro, a veces sin control, poniendo al cerebro en alerta y manteniéndolo muy activado. Reaprender a traerse la mente al momento presente, a centrarnos en cada cosa que hacemos sin saltar a la siguiente ni anticipar lo que haremos a continuación, transmite calma y aquieta el cuerpo. Ralentizar nuestros movimientos, haciendo las cosas sin prisas y de manera más lenta y centrada, además, ayuda a centrar el pensamiento y reduce el estrés. 


11. Cuídate, disfruta, guarda momentos del día para ti, y tiempo de descanso y para tus aficiones cuando necesites. El autocuidado ayuda a relajar, conectar con uno mismo y liberar ansiedad. Reserva tiempo para ti: un masaje, un café o té a solas, tu clase de yoga, tus momentos de lectura a solas, tomar algo con amigos, un paseo en la paz de un parque o bosque, una agradable meditación, una larga llamada a una amiga... Acuérdate de cuidar tu cuerpo y mente a diario, y ellos te ayudarán a mantenerte más en equilibrio y con mayor energía.





Marta Rodríguez Álvarez 
Rúa Círculo das Artes, nº 18.Lugo.
Tlf. 633 421 884
marta25@gmail.com

jueves, 25 de mayo de 2017

Terapia transgeneracional, trauma y memorias heredadas en el clan familiar


Cada vez con más frecuencia escuchamos hablar de terapias transgeneracionales, sanar el árbol genealógico, solucionar conflictos familiares heredados, transmisión de traumas entre generaciones... Y es cierto que en ocasiones nos encontramos en terapia con un tipo de asuntos y problemas que no parecen tener su origen propiamente en el paciente, y descubrimos que son "heredados" o transmitidos a través de su clan familiar. 

¿Qué es un trauma transgeneracional?
Es un resto o un vestigio de un hecho doloroso, no integrado, silenciado o vergonzoso ocurrido en algún momento de la historia pasada familiar, que se propaga por todo el árbol genealógico "esperando" a ser resuelto o solucionado. Puede transmitirse en forma de un patrón de conducta, un síntoma o conjunto de ellos, un esquema mental, un malestar inespecífico y duradero de origen desconocido... Al parecer, cuando en una familia se producen acontecimientos traumáticos relevantes, se mantienen vivos de alguna manera inconsciente y se van transmitiendo a la descendencia si los que sobreviven no reprocesan o cuentan la historia. Se entiende por acontecimientos traumáticos temas como suicidios, asesinatos, muertes inexplicables,  abortos, duelos no realizados, incestos, violaciones, infidelidades, experiencias en guerras o catástrofes, deseos reprimidos... o bien acontecimientos menos intensos pero repetidos en el tiempo, así como los patrones de conducta y las emociones relacionadas con estas experiencias. 

¿Por qué se repiten las conductas o síntomas?

Ya Sigmund Freud afirmó en 1914, en "Recordar, repetir y reelaborar", que la repetición es una forma de recordar o contar una historia. En el clan familiar impera el mandato: “Tienes que ser como nosotros. Tienes que hacer lo que hacemos nosotros". El intento de solución del trauma se "hereda", se repite, se revive. Y se dan diferentes maneras de replicar o revivir los traumas transgeneracionales, y pueden darse varias simultáneas. Se entiende que estas repeticiones heredadas son intentos de resolver o solucionar el conflicto, aunque muchas veces sin éxito. También parecen ser una manera de "contar la historia" oculta de la familia, como una forma de resolverla o liberarla del clan.

- En la repetición pura, se repiten o reviven de manera casi igual los sucesos: "Mi abuela era sometida y ninguneada por mi abuelo y todas las parejas que tengo se aprovechan de mi". "Mi madre perdió a mi padre por un acontecimiento traumático y decidió nunca tener más parejas, yo soy incapaz de mantener una pareja en el tiempo".

- En la "repetición por identificación", se repite el síntoma, emoción... que otra persona padecía en la historia familiar: "Mi abuelo era alcohólico, mi padre tiene una hepatología y yo desarrollo una hepatitis." "Mi madrina tenía depresión y pocas ganas de vivir, yo siempre estoy cansada y no sé por qué". La persona se identifica con la familia o expresa su lealtad invisible a través de la enfermedad.

- La "repetición por interpretación", donde la persona repite lo que interpreta que ha pasado: "Mi tío abuelo se golpeó gravemente en la barriga, y yo sufro de fuertes dolores estomacales sin causa aparente."

- La "repetición por oposición", en la que se repite lo contrario de lo que pasó: "Mi bisabuelo era muy religioso y reprimido, y yo hago mucha vida nocturna y disipada".

- "La "repetición por compensación", donde se repite lo ocurrido para compensar lo que pasó: "Mi abuelo se suicidó por una enfermedad mental y yo me hago psiquiatra."


No todos los descendientes cargan con los traumas de la misma forma ni con la misma intensidad, porque esto dependerá de varios factores:  las características del trauma, el tiempo que duró, cómo afectó y afecta a la familia, el rol que ejerció cada ancestro y el rol y rango que ejerce el miembro en la familia actual...

Si os interesa el tema y queréis profundizar, os recomiendo las lecturas que enlazo abajo, o buscar más información y estudios sobre el tema en bibliografías o en internet. Estos conflictos y temas transgeneracionales pueden abordarse y sanarse mediante una buena terapia, y contamos con herramientas que se están mostrando muy útiles y eficaces para ello cuando el problema tiene origen en alguna carga o asunto familiar, sea este consciente o inconsciente. Son oportunidades de transformar el trauma y resolver asuntos familiares de modo que dejen de afectarnos psicológicamente y además evitar que  pasen a las siguientes generaciones.




ALGUNOS ARTÍCULOS E INVESTIGACIONES SOBRE EL TEMA: